jueves, 21 de junio de 2018

A tres mares



No es precisamente Braña Vieja un paisaje de mi agrado. Las heridas producidas por las excavadoras, las infraestructuras de la estación de esquí, los restos abandonados de viejas instalaciones y la basura esparcida no son la característica de un paisaje de montaña; pero el cordal que le rodea, la llamada “Herradura”, es una sucesión de cumbres desde donde, dando siempre la espalda a la estación, contemplar extraordinarios paisajes. Paisajes cambiantes según te asomes a la vertiente sur, la zona palentina, al poniente con la silueta del macizo de Peña Prieta y los tres macizos de los Picos de Europa, o al norte, con Peña Sagra, el Cueto de la Concilla y Sejos.
Tras este último invierno de grandes nevadas, aún a mediados de junio perduran los neveros y, como consecuencia, por doquier corre el agua del deshielo que hacen verdear las laderas. Eso sí, como ya es sabido, aguas estas peculiares ya que surgen donde se juntan tres cuencas fluviales y verterán en tres mares distintos.

























Fotografías realizadas el 16 de junio de 2018

jueves, 7 de junio de 2018

Nieves y nubes



Después de un invierno de numerosas nevadas que incluso se han prolongado durante la primavera, las montañas aún presentan grandes superficies blancas. El ambiente veraniego que se niega a aparecer invita a la presencia de nubes que desde las cimas llegan incluso esporádicamente al valle. Nuevamente se anhelan horizontes limpios e inmensos tras el largo periodo invernal a refugio de ventiscas y temporales, se anhelan cumbres brillantes de luz enmarcadas en cielos azules para contemplar paisajes inmensos, para descubrir a lo lejos el mar apretarse contra el cielo. Mientras, nos consolaremos con las montañas nubladas, los horizontes ocultos tras las nubes…






 










   







Fotografías realizadas el 19 de mayo de 2018

martes, 29 de mayo de 2018

Después que caigan las nieves



Después que caigan las nieves y se calmen las ventiscas se apoderarán del paisaje las nubes aprovechando la quietud del aire para llenar de misterio el horizonte y hacerte dudar del camino a seguir. Después de las nieves, después del invierno, se van abriendo los caminos y los arroyos cantan más. Y luego, cuando las nubes se empiezan a retirar, se descubre el horizonte, aún blanco, y algunas cumbres consienten dejar ver su silueta para que nuestros ojos sepan identificarlas.
Arriba de Oceño, encaramados sobre precipicios tallados por los barrancos de Rubó y la Riega de Tajadura, el aire está en calma y los Picos de Europa se dejan entrever, aunque dejando escondidas sus cimas más altas. La Sierra de Cocón, el Macundiu, El Samelar… del Macizo Oriental; el Peña Castil, el Urriellu… del Central, y hasta el Peña Santa de Castilla del Macizo Oriental se reconocen allá arriba aun blancos de nieve. A nuestra espalda la Sierra de Cuera y la inconfundible Pica de Peñamellera nos separan del mar. 
De regreso, el bosque lleno de musgo y de la hojarasca del otoño y ya desnudo del manto de nieve, nos marcó la ruta de descenso hasta las cabañas altas.
























Fotografías realizadas el 7 de abril de 2018