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sábado, 30 de septiembre de 2017

A la cumbre entre minas y escombreras


Fueron en otro tiempo los Picos de Europa paraje de pastoreo alejado de la mirada y del interés de la mayoría de los habitantes del valle, escenario de leyendas e historias fantásticas y territorio singular de caza mayor  hasta que los primeros curiosos, guiados por lugareños, descubrieron estos rincones y con ellos llegaron los primeros exploradores y geógrafos. Para cartografiar y medir la altura de los picos, se construyeron monolitos de piedra amontonada (puntos geodésicos) en algunas cumbres y para acceder más cómodamente a los “tiros” de caza se acomodaron senderos mediante muros de mampostería, de los cuales alguno se conservan todavía hoy. Se inició así la red de caminos que se adentran en esta montaña. La inquietud de los primeros aventureros por descubrir cada lugar y ampliar horizontes les llevó, cuando el alpinismo no se había inventado como tal, a escalar algunas montañas “inaccesibles” comenzando a escribirse la historia de las “primeras” y forjar la admiración de las posteriores generaciones de montañeros. Los nuevos territorios descubiertos ofrecieron inéditos recursos mineros  y pronto, en una época de gran desarrollo industrial, comenzó su exploración y con ella la construcción de abundantes caminos y la proliferación de minas e instalaciones y, con el tiempo, multitud de escombreras. No es de extrañar que el pastoreo, la caza y la minería aportan la mayoría de los topónimos de sitios, peñas y lugares de estas montañas.
Fue precisamente en el Macizo Oriental de los Picos de Europa, el de Andara, donde se desarrolló una importantísima actividad minera y donde el paisaje fue más alterado. Paisaje que hoy en día muestra por doquier abundantes restos de aquella época, que inevitablemente es obligado sortear para acceder a los extraordinarios miradores que son sus cumbres, sobre Liébana y la Cordillera Cantábrica al sur, sobre el Macizo Central al oeste, sobre el mar y  la costa asturiana  y cántabra al norte y sobre la Peñarrubia, Peña Sagra y Campoo al este. Cumbres altivas y de laderas espectaculares contempladas desde el valle, mas suaves y accesibles desde Andara, y que, aunque ya recorridas, siguen atrayendo y sorprendiendo en cada ocasión que se ascienden, como desde la cumbre del modesto Valdominguero, donde contemplar el mar y el resto de altas cumbres.































Valle del Duje y el Collado de Pandébano, detrás Peña Maín y la Sierra del Cuera, desde la cumbre     del Valdominguero
























 En primer término el pico Macondiu y zonas mineras (Andara)


Praderas de Aliva y Macizo Central



En el centro el Valle de las Moñetas y la canal de Fresnedal


























  Campos de Valdominguero























 La ruta seguida, Los Vallejucos, y el pico Grajal




























  El Valdominguero desde los Vallejucos





























Fotografías realizadas el 23 de septiembre de 2017

domingo, 25 de agosto de 2013

Flora, fauna y un lago

Dicen por Asturias que "escamellao" es la vaca o buey adiestrado para uncirse al yugo en el lado contrario al habitual. No se qué tendrá que ver con la mole montañosa que, entre la Vega de Sotres y Aliva, forma parte del impresionante Macizo Central de Los Picos de Europa, pero así se llama desde tiempo inmemorial esta cima de 2.079 metros.

El Escamellao y la Vega de Sotre o del Toro, a sus pies


Imposible no fijarse en su silueta cuando se recorre el valle del Duje, imposible no sentirse abrumado por los descomunales desniveles que encajonan el río entre el propio Escamellao a un lado y el Pico Cortés, del Macizo Oriental, al otro lado.  




A la izquierda, la Tabla o Morra de Lechugales. El Pico Cortés a la derecha.
Abajo el valle del Duje.


Este pasado invierno ha sido intenso y de grandes nevadas. Lugareños y guardas de refugios coinciden en comentar que ha nevado tanto que, pese a lo avanzado del verano,  quedan los neveros equivalentes al mes de julio en años normales. También se nota que por estos lares aún se manifiesta la primavera tardía y por el Valle de Las Moñetas, en la Vega de Carrazoso, en el Llagu Vieju, en la parte alta de la Canal de Vallellón o en el Horcada de los Grajos abundan las muestras de la flora alpina que aportan la nota de color a esta larga ascensión. Como el día fue espléndido y soleado, resultó gratificante el frescor que aportó a nuestra ruta el sorprendente Lago de Las Moñetas, uno de las escasas y menos conocidas lagunas que se pueden encontrar en Picos, como también lo fue el encuentro de sopetón con un par de rebecos que buscaban el fresco a la sombra de las rocas.


El pueblo de Sotres, en la intersección de las dos vertientes.
Mas arriba los Invernales de Caballar.

Peña Castil, a la derecha.










Prao Cortés, Jisu y Pico Cámara. Abajo, camino de Aliva.
Al fondo, Cordillera Cantábrica.

Cumbre Avenas. Al fondo, Curavacas y Peña Prieta.

Tras el largo descenso, nuestros últimos pasos de regreso al inicio del recorrido coincidieron con el sol ya oculto tras las crestas más altas del macizo.

                                   Fotografías realizadas el 17 de agosto de 2013