lunes, 4 de mayo de 2026

La danza del señor del Duratón

Caía ya la tarde cuando nos acercamos a los precipicios que encierran el curso del río Duratón cerca de la ermita de San Frutos. Un lado de las hoces quedaban en sombra, pero a la otra el sol la iluminaba intensamente y, como si se tratara de un comité de bienvenida, empezaron a volar sobre nuestra cabeza decenas de buitres leonados. Seguramente aprovechando las últimas térmicas del día en un baile suave y silencioso, sin mover las alas, mecidos por las corrientes de aire ascendentes. Volaban a pocos metros de nuestras cabezas, y volaban por debajo nuestro entre las paredes de las hoces, cerca del  agua, ascendiendo luego para contrastar con el cielo. Y es que en las Hoces del Duratón, el buitre es el señor del lugar y desde sus farallones custodia el pasar del río y el transcurrir del tiempo como lo hicieran desde el siglo XII los monjes benedictinos que habitaron el cenobio que construyeron encaramado sobre el espolón rocoso que otrora modelara el río.

Cuando el sol se ponía por el horizonte, y el aire empezó su quietud nocturna, todos los señores del lugar se retiraron a sus aposentos a esperar el nuevo día encaramados en las verticales paredes.
















 









                                   Fotografías realizadas el 1 de mayo de 2026

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