Adriano García Lomas decía en su obra El lenguaje popular de
la Cantabria montañesa que agüeras son las orillas de los ríos. No es de
extrañar que llamen Las Agüeras a la ruta que partiendo del Desfiladero de la
Hermida, el que une la costa cantábrica con Liébana, transcurre junto a los
cursos de cuatro ríos: la Riega de Cicera , la Riega de Santa Catalina, el río
Navedo, que se despeñan desde Peñarubia, y el Deva que recoge sus aguas.
Por
viejos caminos, en parte empedrados, se asciende a los pueblos Peñarruscos de Cicera, Piñeres
y Navedo rodeando la Pica de las Puertas con el extenso hayedo de Santa Catalina por un lado y los
precipicios calizos por el otro. En su cima se encuentran un mirador, literalmente
colgado encima del desfiladero, y los restos del Castillo de Piñeres, del Siglo VIII, llamado
por los lugareños La Bolera de los Moros, sin duda por la forma rectangular de sus
muros.
Cicera
Junto a la ermita Santa Catalina, cruce entre Piñeres y Cicera, desvío a la Bolera de los Moros
Carretera asfaltada al mirador junto a la que discurre un camino paralelo
Impresionante hayedo de Santa Catalina. También tiene presencia de robles, acebos...
Desfiladero de la Hermida desde el mirador. Se aprecia el río Deva y la carretera a Liébana
Barranco de la Riega de Cicera y camino de la ascensión
Carretera y río Deva
Valle de Lebeña y estribaciones del Pico La Ventosa
Tanto la Riega de Cicera como el Navedo son una sucesión de
cascadas y pozas encajadas entre paredes de roca y ambos están equipados para
el descenso de cañones. Aún conservan las construcciones de sus viejos molinos
y la fábrica de luz que aprovechaban en otros tiempos la fuerza de sus corrientes.
Descenso por el barranco del río Navedo



Fotografías realizadas el 15 de marzo de 2014


















































