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domingo, 31 de mayo de 2015

Manzanos en flor

Bajaban a primeros de mayo las riegas con abundante agua. Época de deshielo y, si al invierno no se lo comió el lobo, le toca ahora al sol mojar praderas y llenar arroyos. Porque es época de verdear y brotar, de florecer los manzanos, de eclosionar las plantas por doquier antes que llegue de verdad el calor del estío.

Así fue como nos recibió el paisaje por las riegas de Cicera y Navedo, en las praderías de Cicera y por el bosque de Santa Catalina. Desde el mirador de La Bolera de los Moros, restos del Castillo de Piñeres, del siglo VIII, contemplamos gran parte del curso del río Deva encajado en el Desfiladero y los pueblos de Tresviso, en lo alto, y La Hermida, abajo, en pleno desfiladero al que da nombre. Al sur las vegas de Lebeña y al fondo La Liébana.
























Fotografías realizadas el 2 de mayo de 2015

sábado, 22 de marzo de 2014

Por las agüeras




Adriano García Lomas decía en su obra El lenguaje popular de la Cantabria montañesa que agüeras son las orillas de los ríos. No es de extrañar que llamen Las Agüeras a la ruta que partiendo del Desfiladero de la Hermida, el que une la costa cantábrica con Liébana, transcurre junto a los cursos de cuatro ríos: la Riega de Cicera , la Riega de Santa Catalina, el río Navedo, que se despeñan desde Peñarubia, y el Deva que recoge sus aguas.
 
                                      Ascenso por el barranco de la Riega de Cicera












 
 
Por viejos caminos, en parte empedrados, se asciende  a los pueblos Peñarruscos de Cicera, Piñeres y Navedo rodeando la Pica de las Puertas con el extenso hayedo  de Santa Catalina por un lado y los precipicios calizos por el otro. En su cima se encuentran un mirador, literalmente colgado encima del desfiladero, y los restos del  Castillo de Piñeres, del Siglo VIII, llamado por los lugareños La Bolera de los Moros, sin duda por la forma rectangular de sus muros.
 
                     Cicera. En primer término, la canal que abastecía de agua al viejo molino





                                                                       Cicera


   Junto a la ermita Santa Catalina, cruce entre Piñeres y Cicera, desvío a la Bolera de los Moros


                 Carretera asfaltada al mirador junto a la que discurre un camino paralelo


            Impresionante hayedo de Santa Catalina. También tiene presencia de robles, acebos...





    Desfiladero de la Hermida desde el mirador. Se aprecia el río Deva y la carretera a Liébana


                                   Barranco de la Riega de Cicera y camino de la ascensión


                                                              Carretera y río Deva


                                           Valle de Lebeña y estribaciones del Pico La Ventosa
 
Tanto la Riega de Cicera como el Navedo son una sucesión de cascadas y pozas encajadas entre paredes de roca y ambos están equipados para el descenso de cañones. Aún conservan las construcciones de sus viejos molinos y la fábrica de luz que aprovechaban en otros tiempos la fuerza de sus corrientes.  
 







 
 
Descenso por el barranco del río Navedo




 
 
 
Fotografías realizadas el 15 de marzo de 2014