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domingo, 31 de mayo de 2015

Manzanos en flor

Bajaban a primeros de mayo las riegas con abundante agua. Época de deshielo y, si al invierno no se lo comió el lobo, le toca ahora al sol mojar praderas y llenar arroyos. Porque es época de verdear y brotar, de florecer los manzanos, de eclosionar las plantas por doquier antes que llegue de verdad el calor del estío.

Así fue como nos recibió el paisaje por las riegas de Cicera y Navedo, en las praderías de Cicera y por el bosque de Santa Catalina. Desde el mirador de La Bolera de los Moros, restos del Castillo de Piñeres, del siglo VIII, contemplamos gran parte del curso del río Deva encajado en el Desfiladero y los pueblos de Tresviso, en lo alto, y La Hermida, abajo, en pleno desfiladero al que da nombre. Al sur las vegas de Lebeña y al fondo La Liébana.
























Fotografías realizadas el 2 de mayo de 2015

sábado, 14 de junio de 2014

¡El mar!



Volvíamos a la Braña de los Tejos. Subía el último cuando mis compañeros llegaban a Pasaneu. Cuando remonté el collado, los encontré inmóviles mirando el horizonte, mirando… ¡El mar!
 

 
Las veces anteriores que había llegado hasta allí, desde San Pedro de Bedoya, las nieblas me ocultaron las impresionantes vistas, me taparon la franja del mar y la costa que, desde Tina Mayor al Cabo de Ajo, se divisan desde tal mirador o, incluso, el Castro Valnera.
 
 
 
En ésta ocasión habíamos partido desde el pueblecito de Lebeña, bajo la mole rocosa del Cueto Agero, zona de escalada y de osados itinerarios de una buena generación de escaladores cántabros, ascendiendo hacia los invernales del mismo nombre. Pasada la majada, se desvía el camino hacia la derecha, abandonando la vieja vereda que por el collado de Arcedón lleva a Cicera, continuando por el camino minero que lleva a las brañas de Taruey y las minas abandonadas de la zona. La ascensión es todo un recorrido geológico donde descubrir afloramientos de pizarras y rocas metamórficas, mas antiguas, y las calizas, sedimentarias, de formación mas reciente y mas abundantes en Picos. Los numerosos manantiales delatan también la presencia de estas rocas impermeables y convierten el recorrido en un paseo botánico.
La Braña de los Tejos es un lugar especial. La numerosa presencia de estos árboles, con mas de 2000 años según los expertos, lo convierten en lugar único desde donde contemplar  maravillosas panorámicas de la Cordillera Cantábrica o los Picos de Europa, complementado con la presencia de una gran variedad de plantas que tienen allá arriba su hábitat.
 







 



















Fotografías realizadas el 7 de junio de 2014