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lunes, 30 de agosto de 2021

Emboscados bajo el sol

Cuando el estío es más intenso y el calor aumenta, caminar por el bosque es un gran placer. Cuando todavía la intensidad de la floración primaveral no ha empezado a decaer y aún se encuentra en su mayor profusión, caminar por los frescos hayedos y encontrarse con las cascadas formadas por los últimos deshielos y las lluvias primaverales resulta un encanto para los sentidos y placentero para los que, despacio, nos permitimos dedicarle tiempo al disfrute de la naturaleza.






































Fotografías realizadas el 17 y el 24 de julio de 2021

lunes, 10 de agosto de 2020

Las nubes marcan la ruta



Cuando el cielo toca la tierra se cierra la cortina del horizonte y solamente el paisaje que se encuentra por debajo de las nubes nos permite orientarnos por sendas y crestas. En ocasiones, jirones de nubes juegan al escondite con nuestra visión de paisajes y ponen el relieve sombrío y hasta triste, aunque sea en pleno verano. Es la montaña, y aunque puede suceder en cualquier lugar, aquí la climatología puede resultar que cambie más drástica y bruscamente. Prudencia y experiencia marcan la diferencia entre sufrir o seguir disfrutando de una jornada con rumbo alternativo.





 










Fotografías realizadas el 1 de agosto de 2020

miércoles, 15 de abril de 2020

Volar

























Hoy esta palabra solo puede ser un sueño, una metáfora ante el cautiverio, un deseo que se acrecienta imparable cada día que pasa. Volar es el anhelo de los reos cuando vislumbran los muros del penal. Porque ahora nos damos cuenta de lo pequeño que se hace el horizonte cuando solo se contempla a través de una ventana, cuando sólo lo podemos abarcar con la memoria o solo cabe en los límites de una fotografía. Intentamos sobrellevarlo rebuscando entre esos rectángulos de papel con colorines donde permanecen impresos nuestros recuerdos, imágenes tangibles que nos confirman que lo que evocamos, en efecto, sucedió.
Intentando confirmar añoranzas, pequeños momentos vividos, de esos que juntándolos nos enseñan cuanto de felices hemos sido, desempolvo de los viejos álbumes unas imágenes donde disfruté simultáneamente de dos de mis pasiones. Los que me conocen, y los que leen este blog, saben lo que me gusta volar y la fotografía (o el video). En estas fotos aparezco, unos cuantos años más joven, volando con un parapente desde la cumbre de La Viorna hasta Potes, en Liébana. Llevo atada en la pierna una cámara de video, aún no se habían inventado las pequeñas cámaras GoPro, y para grabar el vuelo desde la visión del piloto había que recurrir a la imaginación y, cómo no, a una pequeña dosis de valor (además de la confianza del dueño de que en el aterrizaje no se destrozara la cámara).
Ya no piloto parapentes, pero me sigue gustando ver el mundo desde el aire, contemplar cómo el horizonte, con la altura, se va curvando y el relieve se va aplanando… ¡Ay... volver a volar!






Fotografías realizadas por Pedro Miranda en 1990