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domingo, 16 de abril de 2017

Tras la luz

























Por encima de los mil metros de altitud, el ciclo natural se retrasa y alarga el aspecto invernal del paisaje. Mientras que en las zonas bajas de la costa la primavera emerge  con mil colores y verdes brillantes, en las montañas y los bosques de las cotas altas del interior los colores del otoño aún perduran tras la retirada de las nieves. Algunos prematuros brotes, entre ramas desnudas, y algunas flores anuncian ya que en breve todo se tornará de color; pero solo la luz, mas intensa y brillante, alarga las jornadas, tiñe de un azul mas intenso el cielo y anticipa la proximidad de la nueva estación. Mientras, todos los seres vivos, incluidos nosotros, accidentales visitantes del lugar, parecemos revivir tras la luz primaveral y, un año mas, nos dejamos bañar por el aire mas cálido y los horizontes mas luminosos. 




























































sábado, 27 de agosto de 2016

La joya de Crespos


No importa por dónde vayas, ya sea en coche por la carretera que da acceso desde el valle de Zamanzas o caminando por la senda que viene de Munilla, llegar a Crespos es siempre tan agradable como descubrir un manantial cuando apremia la sed. Una localidad de escasos habitantes que, como en la mayoría de las de la zona, se multiplican en los meses del estío para mantener con vida las casas que les vieron nacer. Y es que uno descubre un pueblo pequeño y coqueto, muy bien cuidado, con casas conservadas con esmero y buen gusto y tanta tranquilidad que da al viajero la sensación de estar perdido en mitad de la nada. Y, por si fuera poco, en ese paraíso descubrimos, ¡toda una joya! -igual que el pueblo que la cobija: pequeña, coqueta y custodiada con esmero-, su iglesia románica. Modesto edificio del siglo XII y de construcción austera, pero de gran encanto por su sencillez y el conjunto de elementos arquitectónicos empleados que permite además de una completa observación en una breve visita o, por el contrario, una detallada contemplación en relajado silencio, solo ocasionalmente interrumpido en verano por el rumor durante los juegos de los pocos niños que disfrutan allí sus vacaciones.
Pero si coincide con vuestra visita –como nos ocurrió a nosotros- puede sorprenderos el repentino estruendo de los insistentes toques de claxon que se aproximan por la apenas transitada carretera y que –inicialmente desentonando notablemente con la tranquilidad del lugar- originan un alegre bullicio entre los mas pequeños… ¡ha llegado el heladero! Sí, en su furgoneta repleta de sabores y, nada menos, que desde Vitoria-Gasteiz. Un rato de parada para atender la demanda de niños y mayores y, de nuevo, a continuar el recorrido de pueblo en pueblo como lo hace también un día a la semana el pescatero que distribuye pescado fresco desde Santander ¡Servicio a domicilio sin pedido previo!























Fotografías realizadas en el 2016