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lunes, 16 de septiembre de 2013

Con la tabla de surf bajo el brazo

Nació de un palacio imperial para convertirse en balneario en el siglo XIX. La aldea de pescadores y puerto ballenero se convirtió en residencia veraniega de la burguesía, pionera, como de muchas otras formas de entretener el ocio, en tomar los baños de ola en las aguas del Cantábrico. La afluencia de la nobleza rusa , especialmente después de 1917, contribuyo a transformar Biarritz, iglesia ortodoxa incluida, en villa elitista de veraneo. Incluso Stravinsky estableció allí su residencia durante algunos años. Con la popularización del turismo ya avanzado el siglo XX, mantuvo su carácter selecto y continuó siendo uno de los lugares preferidos para los veraneantes de la clase alta francesa.

Ya el siglo XXI, Biarritz, y sus “Les rouleaux”, olas simétricas,  se ha convertido, junto con la vizcaína Mundaka, de famosas olas “de izquierdas”, en la ciudad del surf del Golfo de Vizcaya, Festival incluido, eso sí, manteniendo ese carácter selecto que la caracteriza y que también se adivina entre los surfistas. Las tiendas especializadas en este tipo de moda y de artículos para coger olas, se alternan entre las firmas mas prestigiosas del panorama internacional.  Apenas se ven furgonetas con tablas, pero sí te puedes encontrar por la calle a “gente guapa” vistiendo neopreno y con la tabla bajo el brazo camino de la playa desde el hotel.

                                                               Faro y le Grande Plage

                                                                  Surf y balneario








                                                            Playa de la Côte des Basques














Fotos realizadas el 10 y 11 de septiembre de 2013

sábado, 11 de agosto de 2012

Horizontes robados

El verdadero viajero, al igual que el lugareño buen conocedor de su tierra, mira cada mañana al cielo. Mira si lucen cirros o amenazan oscuros nimbos, observa si sopla el levante o el poniente, y es que no es lo mismo andar los sitios con paraguas o con sombrero.

Peninsula de La Magdalena (25 de julio de 2012)
Sabíamos todos que por estos lares que habito, el clima está condicionado por la proximidad del mar a la cordillera, y eso hace que la humedad del Cantábrico no pase a la península y termine regando el paisaje. Así está siempre tan verde. También conocíamos que en días estivales aparecían nieblas costeras algunas mañanas y que, generalmente, desaparecían por las tardes. Y lo dice el saber popular: “mañanas de nieblas, tardes de paseo”.

Bahía de Santander (25 de julio de 2012)


Hoy he conocido el fundamento científico de éste fenómeno. Un “hombre del tiempo”, no de los que salen por la tele sino de los que, día a día, interpreta datos y mapas para adelantarnos “lo que hará mañana”, nos ha dado la explicación. Cuando sopla el nordeste varios días seguidos, ese viento que despeja los cielos y permite disfrutar de la playa, desplaza la capa superficial del agua del mar, más cálida, lejos de la costa y su lugar es ocupado por agua profunda, más fría, y que provoca la concentración de niebla. Esto ocurre especialmente en la costa asturiana y cántabra, no así en la costa vasca ya que, al estar en el interior del Golfo de Vizcaya, no hay desplazamiento y el agua permanece más caliente.




Así que ya sabemos también, al menos yo ya lo sé, que de mayo a octubre, tras varios días seguidos de nordeste, no es de extrañar que durante varios días nos roben el horizonte las nieblas mañaneras.

Últimas fotos: Bahía de Santander, en Raos (10 de agosto de 2012)