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lunes, 13 de agosto de 2018

El gran teatro


Se abre el telón. Despacio, como cada mañana. El escenario se va descubriendo poco a poco. Gigantesco, grandioso, espectacular. Sin duda, creación de dioses y el lento esculpir de hielos y tempestades. En acción los efectos especiales. Se enciende el sol para crear sombras y se aprecie el relieve y se esparcen aquí y allá unos neveros para dar mas credibilidad a la escena. Alguna flor alpina por algún rincón, un par de bonitos lagos, algún rebeco por las peñas… Hoy no habrá nieve ni lluvia, solo luz y algo de brisa ¡Comienza el espectáculo! Entran en escena los actores. Pequeños, inapreciables en tan monumental montaje. Caminan despacio, apenas intercambian palabras, no hace falta texto en esta obra, todos conocen el guion, actores y espectadores son uno, se interpretan a sí mismos. Aquí no se contempla una función, se vive la representación, el libreto se va adaptando a las vivencias personales y creando la propia historia con momentos monótonos y también álgidos, tensos, dichosos… según el deambular por los decorados. Momentos, horas, jornadas... donde los actores denotan esfuerzo, sudan, descansan, expresan temor, satisfacción… Cada actor pone su ritmo a la historia, su cadencia, hasta la apoteosis final y con el desenlace, como en cualquier teatro que se precie, vuelve a cerrarse el telón. Actores y espectadores regresan de nuevo a sus hogares esperando con impaciencia la próxima función.


























Fotografías realizadas el 28 de julio de 2018

viernes, 31 de agosto de 2012

Recuerdos de verano

Recuerdos de un día de verano son estas fotos rescatadas de un antiguo archivo de negativos. Fotos realizadas con una pequeña cámara compacta no réflex (Canon DEMI EE17) y negativos de medio formato que , además, han sufrido las consecuencias del paso del tiempo.
Recuerdos de un sueño de adolescente cumplido, cuando, por primera vez y con sólo quince años, llegar a una cumbre de Picos de Europa escalando una de sus paredes era un reto y un anhelo.
Recuerdos de cómo se escalaba entonces –no se usaban arneses, ni descensores para el rapel y aún no se habían inventado  los “pies de gato”- con una imagen más parecida a los pioneros del alpinismo que a los actuales escaladores.

Aguja de la Canalona (Macizo Central de los Picos de Europa)










En la cima de la Aguja de la Canalona el 2 de julio de 1976

Del siglo pasado (14)

Este apartado se ilustra con las imágenes obtenidas durante el proceso de digitalización de los originales.

viernes, 24 de agosto de 2012

Dormir en el infinito

Lago de Lloroza



De vez en cuando una ráfaga de viento agitaba levemente la funda de vivac mientras contemplaba el cielo tumbado en mi saco de dormir. Hacía mucho tiempo desde mi última noche al raso y tenía muchas ganas de volver a dormir en el infinito. No podíamos haber elegido una fecha mejor. Una noche completamente despejada y con una agradable temperatura pese a estar a 2000 metros de altura, lejos del bochorno que había traído al valle la ola de calor.
En el firmamento no cabía una estrella más. Cuanto más contemplaba el cielo, mas puntitos brillantes aparecían. La Vía Láctea, como un reloj de una única aguja, fue marcando el paso de las horas al ritmo de la rotación de la tierra mientras las altas cumbres que nos rodeaban ocultaban poco a poco la Estrella Polar. ¡Lástima de no tener un trípode! ¡Imposible hacer un foto con larga exposición con la cámara sobre una piedra!


¡Lástima de trípode para fotografiar las estrellas!


Las luces intermitentes de las alas delataban los vuelos nocturnos, siempre con la misma dirección, y, a veces, los veloces resplandores de los satélites se cruzaban en su trayectoria… de repente ¡Una estrella fugaz!
Noche de silencio y de aire trasparente. Noche para contemplar. Noche para no dormir…
Cuando la claridad diluyó las estrellas, el Lucero del Alba brillaba ya sobre las Agujas de Tajahierro. Venus había recorrido el arco celeste desde el oeste, al atardecer, cuando apareció sobre Torre Altaiz. Amaneció y se hicieron visibles los caminos que ascendían hacia las cumbres, hacia el corazón de Picos. Se fueron las tinieblas para que hiciéramos camino y nos sorprendió el sol por las alturas, donde el horizonte se aleja y se agranda y donde se hacen más pequeños los gigantes de piedra.

Las Agujas de Tajahierro al alba






Ascendiendo al Pico Tesorero


El Pico Santa Ana, la Aguja de la Canalona, Peña Vieja y la Cordillera Cantábrica desde la cumbre del Pico Tesorero

El "Techo de Picos", Torrecerredo (2.648 metros), la máxima cota de Los Picos de Europa