sábado, 8 de septiembre de 2018

Rebecos en la niebla



Recorrer algunas zonas de los Picos de Europa, aunque sea durante el verano tan frecuentado de montañeros y turistas, supone realizar ascensiones sin encontrar apenas gente y descubrir donde se refugian los rebecos de tanta presencia humana. Casi media docena de manadas pudimos contemplar durante nuestra ascensión al Pico Boro y Cueto Tejao, en el Macizo Oriental. Como era jornada de nieblas en las laderas los primeros grupos se intuían entre las brumas y aunque nos parecieron formados por muchos ejemplares, más tarde llegamos a distinguir uno más numeroso pastando cerca del Valdominguero, una treintena de individuos llegamos a contar, ¡lástima que los teleobjetivos pesen tanto (y se queden en casa)! Superadas las nubes, descubrimos la flora que año tras año florece con el estío entre los pedregales. Pero, sobre todo, disfrutamos del amplio horizonte de cumbres y crestas de nuestros Picos y del mar de nubes que cubría la costa y el Cantábrico.











 












Fotografías realizadas el 25 de agosto de 2018

sábado, 1 de septiembre de 2018

domingo, 26 de agosto de 2018

El guardián del tesoro



Sempiterna silueta en el horizonte, visible desde casi cualquier lugar, solitaria figura piramidal, de modesta altitud y sencilla ascensión, el pico Tesorero es uno de los mejores miradores de los Picos de Europa, especialmente del macizo central, e incluso de parte de la Cordillera Cantábrica y de la Sierra de Cuera. Rodeado de varias cresterías y cordales con las cumbres más conocidas de Picos, su cima es el lugar ideal para identificar y reconocer muchas de las cumbres, los “jous” y los collados que configuran esta espectacular geografía de roca caliza. Inalterable vigilante de jornadas de ventisca y otras despejadas, de días de niebla o soleados, de nevadas y tormentas, de gélidos inviernos… Guardián del paisaje y sus criaturas, los que merodean por allá arriba (rebecos, grajos…). Testigo de otros tiempos, de varias generaciones de pastores, de cazadores, de mineros… que tenían como forma de vida la explotación de los tesoros de estos parajes y dieron nombre a cada montaña, rincón o collada. Y en las últimas décadas, silencioso observador de la nueva especie que invade por doquier caminos y cumbres, espectador silencioso de la visita de montañeros, escaladores y senderistas llegados desde otros lugares para encaramarse por las alturas o deleitarse con el paisaje, para disfrutar, al fin y al cabo, del tesoro de este macizo montañoso.






















 Pico Tesorero en el centro de la fotografía, a su derecha la Torre de Horcados Rojos





























 Vistas panorámicas desde la cumbre del Tesorero




















Fotografías realizadas el 18 de agosto de 2018