lunes, 29 de abril de 2019

Paisajes que acaban en el mar



El invierno en la alta montaña se asocia generalmente a frío, nevadas o, incluso, ventisca y tiempo desapacible. Por eso, cuando la ascensión te encuentras un tiempo “veraniego”, sin viento, de cielo azul y aire limpio, se puede disfrutar de interminables paisajes. Los Picos de Europa, además, te dan la altura suficiente para que esa visión sea todavía más extensa y los relieves solo terminen donde los limita el mar. En días así, no sólo se disfruta de las montañas nevadas de estos macizos, sino también de las panorámicas, que en este caso (estribaciones del pico Boru), se extendían desde el pueblo de Sobres, casi bajo nuestros pies, la playa El Merón de San Vicente de la Barquera y la Sierra de Cuera al norte, hasta los límites con Vizcaya por el nordeste con las inconfundibles siluetas del monte Buciero, Peña Cabarga, Ibio o  Peñacastillo.



















Interpretación provisional del paisaje (Haced click en la foto para ampliar)



Fotografías realizadas el 16 de marzo de 2019

jueves, 21 de marzo de 2019

Ahora que la nieve lo cubre todo



Ahora que la nieve lo cubre todo por las altas cumbres, ahora que la caliza de Picos solo asoma por las paredes más verticales y el frío hiela las rocas, ahora se echa de menos la calidez que se disfruta durante los días de estío, despejados y sin brisa, cuando recorriendo laderas y crestas la reverberación del sol nos seca la boca y nos humedece la frente, cuando al asirnos a la roca desnuda y soleada la sentimos cálida en su aspereza. Y es que toca, rodeados de la blancura invernal, recordar algunas jornadas del último verano por las cumbres que recorrimos, repasar algunas imágenes que vivimos con intensidad por las montañas que tanto amamos, rememorar cuando sentados al atardecer contemplábamos las altivas siluetas y las irregulares cresterías que nos rodeaban y nos sentíamos tan pequeños en tan grandioso paisaje, cuando las sombras de las paredes dibujan el relieve y el mar, hacia el norte, convierte  el horizonte en una línea recta. Y, cómo no, evocar la espectacular imagen recortada en la niebla de los escaladores y la roca en similar equilibrio.





























































Fotografías realizadas en agosto, septiembre y octubre de 2018