domingo, 18 de marzo de 2012

Camino del Toral

Abajo fueron quedando  las vegas que riega el Saja allá por Mazcuerras.  Camino del Castro Cerezo el camino se puso “pindio” mientras atravesamos un pinar, superando Trambarría y el Caserío de Bustarredondo.

Caminamos después entre dos aguas, “cresteando” sobre Ucieda y siguiendo la alambrada que separa los pastos de Cabuérniga y Mazcuerras y Coo de Buelna, límite también del Parque Natural del Saja. Por allí nos alcanzaron otros excursionistas a golpe de pedal. 

Mas arriba, por Cotero Lobo, avistando ya el Toral, las nubes avisaron del cambio de tiempo. Pronto cambiaría el aire y llegaría la lluvia, echada ya de menos por estos lares a tenor de la sequedad y dureza del suelo. En el horizonte,  las nieves del Cueto de  la Concilla se divisaban en primer término y detrás, separada por Sejos, la Sierra del Cordel.  El Cueto de la Horcada parecía contener las nubes sobre Braña Vieja mientras otras, llegadas del oeste, intentaban tapar la Sierra de Peña Sagra. Vestigios de un  invierno escaso cuando ya florece la primavera.



Durante el descenso hacia el Collado de la Cruz, se divisa enfrente la Sierra del Escudo de Cabuérniga y Ucieda -de Arriba y de Abajo- a “tiro de piedra”.  Un rato más tarde, y apurando un poco el paso por la amenaza de lluvia, divisamos bajo nosotros el pueblo de Cos y las vegas que por Vernejo y Cabezón de la Sal llegan hasta el monte Corona.



                        Fotografías realizadas el 17 de marzo de 2011

domingo, 11 de marzo de 2012

Los regalos de la bahía

Siglos llevan los habitantes de la ribera de la bahía acudiendo en la bajamar a recolectar los frutos del fondo marino.  Y cada día, aunque la superficie que ocupa haya disminuido considerablemente, sigue la bahía regalando chirlas, amayuelas, verigüetos, muergos,… y cada día los mariscadores se agachan localizando con habilidad las presas ocultas.




También, pie a tierra o en barcas, con caña o aparejo, los pescadores prueban suerte con la amplia variedad de peces –descartados, claro, los mules y los chaparrudos- o, en temporada, el apreciado cachón.



Mientras, sobrevuelan y se nutren en el mismo lugar las gaviotas, cormoranes, porrones, garcetas,… y hasta un nutrido grupo de cisnes que de un tiempo a esta parte han establecido en éstos lares su hogar.

martes, 6 de marzo de 2012

Esperando las musas

“Que las musas te encuentren trabajando”, decía. ¡Ja! Horas llevo frente al teclado con cara de concentrado y observando de reojo a ver si aparecen y… ¡nada! Será que solamente inspiran a los que saben escribir y yo, ingenuo,  solo pongo una palabra tras otra.
Aunque digan que de noche todos los gatos son pardos, tanto buscar inspiración he descubierto una incipiente telaraña en el techo, afortunadamente al alcance de mi escoba. Además, como dice la canción, se me ha pasado por la cabeza lo de la mano de pintura. Quizá la semana que viene.
También busqué -inspiración- por la ventana, pero en una noche tan oscura… la luna no estaba y la campana tan quieta y muda, negra y temerosa silueta, no me dijo nada, ni triste a sepelio, ni alegre festivo.
Total que así me pilló el amanecer, con la mirada perdida y la mente distraída.  Por fortuna dejó de llover. Y se me alegró el ánimo. El nuevo día me lo agradeció dando unos brochazos –no al techo que tengo que pintar- sino al cielo y de colores. Parece que empezamos bien. Serví fruta por si al fin llegaban las invitadas, por eso de ser bien educado. Pero la inútil espera continuaba y la pantalla se apagó sola por inactividad.
Decidí olvidarme de las musas y hacer algo de provecho.  Hice la colada y la tendí, había que aprovechar que cesó la lluvia. Con tanta humedad se han regado los prados y han proliferado los líquenes y los hongos en los troncos. Pronto llegará la primavera. Entonces, mis plantas volverán a brotar y las macetas lucirán esplendorosas.
Bueno, me vuelvo a sentar frente al teclado. A ver si por fin encuentro tema para un post. Y sobre todo a ver si hago unas fotos decentes para ilustrarlo. Si lo consigo, lo veréis en mi blog.

Esta mañana (6 de marzo de 2012)

Foto: Laro del Río


Foto: Laro del Río



Foto: Laro del Río

Foto: Laro del Río

domingo, 26 de febrero de 2012

¡Ojalá!

Que no me líen intermediarios aprovechados ni mercaderes sin escrúpulos.
Que no me vendan éxito cuando solo ha habido saqueo y depredación.
Que no me deslumbren con sus grandes negocios porque han causado dolor, miseria y hambre.
Que no me enmarañen la realidad para enmascarar la inmoral verdad.
Ojalá  pueda siempre distinguir el interior real de envoltorios deslumbrantes y falsos reclamos.
Ojalá me encuentre sólo  gente sencilla y honesta, humanidad ante especuladores y traficantes.
Ojalá que sólo me enrede en tu pelo.

sábado, 18 de febrero de 2012

Se fueron ya las nieves

Se fueron ya las nieves arroyo abajo, llenando cauces y regando vegas.
Se desnevaron las laderas dejando solo las gotas de rocío. Solo las altas cumbre blanquean ya.
Se destaparon los musgos, húmedos y verdes, llenos de vida, tapizando los bosques y las riberas, contrastando las hojas que el otoño ya lejano esparció.






Reserva del Saja, 18 de febrero de 2012


domingo, 12 de febrero de 2012

Tiempo de mar


Me senté a ver el mar…
…y el mar se había ido.
El otro lado estaba al final del arenal
y caminé hasta allí, un lugar nuevo,
nuevo para mí.
Encontré una isla sumergida en un charco pintado,
un ojo brillante azabache mirando al cielo
y geografías de colores entre las sombras.




Me adentré en las cuevas
 y el sol me deslumbró…
…reflejado en tu pelo y en fondo del mar…



...y se me escapó la poesía, torpe, se la llevaron las olas a otro lugar,
nunca supe poner música a las palabras,
no supe las imágenes rimar.
Así que… me senté a esperar,
a esperar tras el cristal.
Tiempo de mar, tiempo de a-mar.

martes, 7 de febrero de 2012

Ni murallas, ni alambradas

Ayer frío, nieve y ventisca.
Hoy lluvia y desnieve,…
…los caminos se mudan en torrenteras y los aleros lloran a raudales. El invierno se hace agua y las aguas mareas. Los cauces desaparecen, se dilatan, se expanden y pastos y senderos bucean bajo corrientes. Los ríos se tornan lagos y casas y establos asemejan malecones.


De orilla a orilla, lejanas, solo islas de árboles, sotos anclados y alineados. Que no hay murallas para las aguas ni alambradas para apresarlas cuando escapan raudas por las vegas. Que pasan sin llamar si una puerta encuentran, porque ni tierra ni piedra juntan poder para detenerlas.


Sólo el frío, el mucho frío, con dureza, la deja quieta. Cristal inmóvil en la fuente, en el alero de teja, en el charco o en el camino… hasta que Lorenzo quiera.
Reinosa, 7 de febrero de 2012