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lunes, 3 de agosto de 2020

Una paleta de colores



A nadie se le escapan los atractivos que se aglutinan en el Parque Natural Saja-Besaya con sus variados paisajes desde los profundos valles a las cimas, pasando por ríos y arroyos, hayedos y brañas; su abundante fauna, la salvaje más difícil de contemplar, y la ganadera que pasta tranquilamente por las lomas y seles, amparada en una tradición de explotación y conservación de los recursos de más de quinientos años mediante la Mancomunidad Campoo-Cabuérniga que ha permitido mantener este paisaje tal y como lo conocemos. En cualquier época podemos disfrutar de la Reserva, pero las fuentes y arroyos permiten que al final de la primavera y durante gran parte del verano el verdor, con sus mil tonos, ocupe toda la orografía hasta el horizonte marcado por el mar o las montañas lejanas. Para completar la paleta de colores, la variada floración, especialmente el escajo (tojos) y el brezo, invade las laderas que no pastan vacas y caballos.












Cueto de la Concilla y Sierra de Peña Sagra, entre ellos se ven los Picos de Europa con Peña Vieja




Al fondo las montañas del Alto Asón con el Castro Valnera. A la derecha más próximo el pico Jano
y la presa da Alsa y en el centro izquierda el valle de Iguña.






 En el centro La Venta Tajahierro y carretera a Palombera. Al fondo la Sierra del Cordel con el   Ropero, el Iján, La Horcada y La Bobeda (Alto Campoo)











Fotografías realizadas el 18 de julio de 2020

martes, 13 de junio de 2017

Sejos


 Partiendo del Puerto de Palombera hacia el collado de Rumacero





 Pico Cordel (2.061 m.) y pico Iján (2.085 m.)


 Hacia Reburdiajo (al fondo la Sierra del Escudo y Peñarubia)



Canal del Infierno (otro de los itinerarios para llegar a Sejos)



Pinguicula (Tiraña), planta carnívora


Cueto de la Concilla (1.923 m.)


 Contemplando el Valle de Cabuérniga


lunes, 30 de noviembre de 2015

Estacas de madera blanca


Estaba el valle vestido de tul, como una novia arregladita para la boda, en un lento y perezoso despertar festivo,  mientras, en lo alto, el cielo resplandecía luminoso y azul. El aire de la mañana, limpio y transparente, nos descubría siluetas lejanas. Los montes dibujaban horizontes color pastel y sinuosas curvas en un inmenso mar de nieblas.
Grandioso escenario donde ir en busca del horizonte del mar, lejano y nítido, y el perfil de la costa recortado en las olas. Donde casi tocar –y contar- las cimas mas altas antes que se cubran de nubes y las nieves las engalanen de blanco y se desencadenen ventiscas y fríos.

Sobre los brezos verdes, morados y ocres, sombras alargadas dibujan trazos negros, estacas de madera blanca encadenadas con alambre de espino que pretenden inútilmente poner límites al paisaje por donde van y vienen corzos y rebecos.








 Collado de Rumaceo y glaciar de Proaño



 A la izquierda el Castro Valnera y la montaña pasiega
 A la dercha el Pantano del Ebro, Reinosa y Campóo


 Crestería desde el Porracolina al Castro Valnera, debajo de este el Pico Jano y embalse de Alsa



 De izquierda a derecha: los Picos de Europa, Helguera, Cornón de Peña Sagra y Cueto de la Concilla



 En primer término, pico Cordel y Cueto Iján. A su izquierda, el Cuchillón y el Pico Tres Mares
 Debajo de el Cuchillón: Braña Vieja con el poblado de la estación de esquí




 Brañas de Sejos



















Y al caer la tarde, como despedida, el cielo nos ofreció  los colores cálidos del atardecer y desde lo alto del horizonte el rey del lugar dejó ver su altiva silueta mientras contemplaba que al irnos dejábamos todo su territorio en silencio e  inalterado.








(Haced clic con el ratón en las fotos para verlas a tamaño mas grande)
           
Fotografías realizadas el 14 de noviembre de 2015