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viernes, 29 de junio de 2018

Mirando al suelo



Cuando el horizonte se agranda y nos cautiva su contemplación, cuando nuestra senda discurre por parajes únicos y no podemos evitar ensimismados con lo que nos rodea, mirar con atención el paisaje, los caprichosos relieves, nuestras admiradas montañas… pasan desapercibidos para nuestros ojos los pequeños detalles a ras de suelo. Y es que en primavera, proliferan por bosques, praderas y caminos pequeños brotes de naturaleza que contribuyen a poner color en nuestro caminar. Pero, además, a los que seduce llegar a las cimas, trepar por peñas y alcanzar las cimas rocosas, también podemos descubrir entre ellas variedad de diminutas formas y colores, pequeñas plantas que cuando vuelvan los fríos quedarán, como cada año, bajo las nieves invernales.












Fotografías realizadas el 23 de junio de 2018 durante la ascensión a Peña Maín

viernes, 15 de julio de 2011

Breves encuentros

Pescadito fresco
Tenía frío al salir del agua pese al calor que nos agobiaba a nosotros. Estaba contento. En un par de horas había conseguido buenas capturas. “La mitad para comerlos nosotros, los pequeños; la otra mitad para vender”.

Es un pescador del lago Petén Itzá, de Santa Elena. Pesca cerca de la orilla con unas viejas gafas de buceo y un arpón que se ha fabricado él mismo con unos listones de madera, unos elásticos y una varilla de paraguas. Así se gana la vida.

El sistema solar
Su cara sonriente delataba su satisfacción. El maestro había puntuado alto su trabajo sobre el sistema solar. Su esfuerzo había sido recompensado. Otros compañeros suyos de esa escuela de Antigua habían realizado unas maquetas de volcán que se nos antojaban, por su perfección, con excesiva colaboración paterna. El suyo, con tal colorido y desproporción de tamaños, denotaba originalidad y dedicación. Merecía una foto.




Los barqueros de San Miguel
Cada mañana aguardan en sus barcas que algún vecino se traslade de San Miguel a Flores (capital de la municipalidad) o viceversa. Preparados también por si algún turista quiere dar un paseo por el lago. Lamentan la inseguridad de la capital -“aquí se vive tranquilo”- que da mala fama al país y no vienen más turistas. Mientras, aguardan clientela sentados a la sombra y sin poder confirmarnos  si ésta tarde también lloverá.




Tejedora
La encontramos en un mercado de artesanía y pese a la escasa iluminación del lugar, se afanaba, como cada día, con el telar, el ancestral telar de cintura, el mismo modelo que sorprendió a los conquistadores  algo más de 500 años antes. “Soy de San Pedro, a ocho kilómetros de aquí, Antigua, y todos los días vengo a tejer y a vender las telas”.


Ahora, su habilidad la ocupa un florido tuipil, la blusa que lucen las mujeres indígenas, para lo que tendrá que tejer dos paños. Más de dos meses de trabajo.

jueves, 7 de abril de 2011

Colores, aroma y frescor

     Junto al ayuntamiento santanderino, al comienzo de la calle Miguel Artigas, cada mañana huele a jardín, huele a flores frescas. Aromas acompañados de abundancia de colores, frescura en el ajetreo urbano. Rincón placentero para vista y olfato de viandantes con prisas, paseantes con tiempo o ciudadanos de recados. Macetas florales para disfrutar durante tiempo mientras les damos cuidados, hermosos ramos, de esplendor efímero, para regalar un día especial, sorprender cualquier día a la persona querida o para iluminar de color desde un jarrón algún rincón.

















   Margaritas amarillas, tulipanes blancos, rosas rojas, ¡preciosas las anaranjadas!, claveles multicolores,… ramos preparados desde temprano por las floristas, para todos los gustos y deseos, para cualquier ocasión.


 












   Acera de color y frescura, aromática oferta en una de las calles más comerciales… ¡preciosas las rosas anaranjadas!