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lunes, 8 de diciembre de 2014

Una travesía histórica

Tal día como hoy,  hace 35 años, cuatro cántabros iniciaron la travesía del sistema subterráneo Cueto Coventosa. Fue el 8 de diciembre de 1979 cuando Ángel Alfonso, Vicente Manchado (Charly), Javier Jorde y Pedro Zubieta, de la Sección de Espeleología del Seminario Sautuola (Museo de Prehistoria), se introducían en las profundidades de la tierra por la sima El Cueto y salían a la superficie dos días después por la entrada de Coventosa tras haber descendido mas de 800 metros por las entrañas de la Peña Lavalle. Se convirtieron así en los primeros espeleólogos españoles, segundos del mundo, en lograr esta gesta.
Habían iniciado el recorrido descendiendo el pozo Juhué, una vertical absoluta de mas de 300 metros que, junto a una sucesión de pozos y galerías, configura la sima El Cueto. La boca de esta sima se encuentra próxima al pico Mosquiteru cerca de Arredondo.  A través del Agujero Soplador se comunica ésta cavidad con el techo de  la Galería de los Lagos, en la  cueva Coventosa. Esta caverna es un laberinto de galerías superpuestas  y ríos subterráneos con mas de 34 kilómetros de desarrollo que desciende hasta el nivel freático del río Asón en la Cuvera, entre el pueblo de Asón y Arredondo. Precisamente, el descubrimiento de esta unión el 13 de abril de 1979 por Ph. Morverand , F. Charpentier y P. Lavigne (del Spéléologues Grenoblois Club Alpin Français) que,  junto a miembros del G.E.S.C.M. de Barcelona y del Speleo Club de Dijón, habían dedicado dos décadas a la exploración de éstas cuevas, permitió que los días 24 y 25 de mayo de ese año, 8 espeleólogos del propio S.G.C.A.F. consiguieran, entrando por El Cueto y  saliendo por Coventosa , unir las dos cavidades.

Ángel, Charly, Javier y Pedro habían pernoctado la víspera de la travesía en una cabaña de Buzulucueva, donde me reuní con ellos cuando ya preparaban el equipo y se vestían los monos impermeables. Poco después recorrimos el camino que, a través de un karst, conduce a la dolina donde se encuentra, casi pasando inadvertida, la boca del pozo Juhué. Como en un intento anterior  ya habían  instalado en la sima  la cuerda de descenso, rápidamente fijaron a sus arneses los bloqueadores (jumars) y dos descensores cada uno, se ajustaron los cascos, encendieron con los piezoeléctricos los carburos y se colgaron de la cuerda sobre el abismo. El primer espeleólogo inició el descenso. Contemplamos como su silueta, y la llama que bailaba sobre su casco, se empequeñecía al tiempo que iba iluminando con un anillo de luz el tubo vertical del espectacular pozo. Cuando superó el primer fraccionamiento (anclaje intermedio) de la cuerda, lo comunicó y el siguiente se colgó del descensor repitiendo la operación. Así fueron iniciando la bajada los cuatro deportistas creando con el escalonamiento de sus luces una perspectiva sobrecogedora del abismo. Un rato más tarde, nos despedíamos citándonos a su salida dos días después. Cuando nos fuimos, el primero aún no había llegado a la mitad del descenso pero en la profundidad ya era un lejano puntito luminoso.





















 
La travesía lograda por los deportistas cántabros puso de manifiesto el alto nivel alcanzado por la espeleología a finales de los 70 y supuso el comienzo de una nueva época de ésta actividad en España; sin duda, marcó un antes y un después en la exploración subterránea. Además, el atractivo del recorrido se extendió rápidamente por los ambientes espeleológicos, lo que propició que en los siguientes años, la travesía Cueto Coventosa se convirtiera en objetivo de numerosos equipos tanto españoles como extranjeros. Para muchos espeleólogos, tras conseguir un alto nivel técnico, especialmente en el descenso de simas, realizar esta travesía supuso el logro máximo en su vida deportiva y la prueba que revalidaba ese nivel técnico alcanzado.



Del siglo pasado (17)
Ilustrado con las imágenes obtenidas durante el proceso de digitalización de los originales.


Enlace de un blog hermano con el relato de la aventura a cargo de uno de los protagonistas de la travesía y en el que me cita:
http://adptresmares.blogspot.com.es/2016/03/travesia-cueto-coventosa-sess-1979.html

domingo, 19 de enero de 2014

El espectacular Pozo Juhué



Hacía tiempo que me había propuesto visitar la Sima del Cueto en la primera  ocasión que tuviera de ascender Peña Lavalle.  Así que, planteado volver a la zona de Arredondo, había llegado ya el momento de acercarse allí. No es que pretendiera, a estas alturas,  un recorrido espeleológico –de alto nivel por cierto- sino que recordaba lo espectacular que resulta  asomarse al borde de la vertical de la sima, el Pozo Juhué, con más de 300 metros de caída.













Comenzamos la aproximación desde Socueva –“Bajolacueva”- aunque este pueblo en realidad está rodeado por grandes sistemas subterráneos. Ascendimos por la senda en zig zas que comunica con las cabañas de Buzulucueva, ruta que durante más de 30 años siguieron los numerosos espeleólogos de varios Clubes franceses que exploraron, topografiaron y catalogaron  las numerosas cavidades de la zona. En las paredes próximas al camino anidan varias parejas de buitres.  Salvado el desnivel se llega a una zona de pastos en cuyas praderas empiezan a aparecer afloramientos calizos. Nos sorprenden varios tejos que prosperan en el lapiaz. Una asombrosa y tortuosa senda, en algunos tramos enlosada, serpentea por el karst de dolina en dolina. Algunos hayas de buen porte también han encontrado aquí su hábitat y varios rebecos huyen peñas arriba ante nuestra presencia.








Superados los 900 metros de altitud y habiendo dejado atrás la agreste zona rocosa, aparecen dolinas y laderas herbosas. En una de esas, un pequeño agujero no permite suponer que ahí se encuentra  la entrada a uno de los  grandes complejos subterráneos que horadan esta montaña y que, con más de 32 kilómetros de galerías, permite recorrer la montaña por su interior y salir,  800 metros más abajo,  por la boca de Coventosa.


Vertical de 317 metros. Pozo Juhué, Sima del Cueto
Foto Toño Moreno




El tiempo no nos permitiría concluir la ascensión, cerca de la cumbre de El Mosquiteru la niebla comenzó a cubrir el paisaje y pronto comenzó a nevar y a llover. Apenas un par de horas después, sin haber llegado todavía a Bustablado, las últimas luces del día nos permitieron ver la nevada que cubría ya las cimas.





                             

Nota:
En abril de 1966, G. Juhué descubrió la Sima del Cueto.
En agosto, F. Echevarría (G.E.S.C.M. de Barcelona) y B. Dressler (Spéléo-Club de Dijon) alcanzaron el fondo del primer pozo (-318 metros).
El 13 de abril de 1979, Ph. Morverand , F. Charpentier y P. Lavigne (Spéléologues Grenoblois Club Alpin Français) logran la unión del Cueto con Coventosa.
El 25 y 26 de mayo, 8 espeleólogos del propio S.G.C.A.F. realizan la primera travesía integral del sistema.
El 8 de diciembre, los cántabros Javier Jorde, Vicente Manchado (Charly), Ángel Alfonso y Pedro Zubieta, de la Sección de Espeleología del Seminario Sautuola (Museo de Prehistoria) se convierten en el primer grupo español y segundo del mundo en realizar la travesía Cueto-Coventosa.


                                            Fotografías realizadas el 18 de enero de 2014