Mostrando entradas con la etiqueta Calzada de las Peñas. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Calzada de las Peñas. Mostrar todas las entradas

sábado, 22 de febrero de 2014

Un mar de rocas


La ascensión a Peña Herrera, en el Macizo de las Enguinzas, la realizamos por la “Calzada de las Peñas” al igual que hiciéramos en mayo (http://pasoapasoamokas.blogspot.com.es/2013/05/la-enguinza.html) y nuevamente nos adentramos en un peculiar paisaje cuyas características se extienden más allá de la cuenca del Miera. Desde La Cavada hasta San Roque de Riomiera, desde los Pozos de Noja hasta Ramales y Soba, Macizo del Hornijo, Porracolina y Bordillas incluidos, se extiende un impresionante paisaje rocoso, un mar de rocas afloradas a lo largo del tiempo debido a la deforestación y la posterior erosión. Se trata de un enorme kart que esconde en su subsuelo las cuevas y sistemas subterráneos más largos de España con redes que en varios casos superan los 100 kilómetros de desarrollo. Además de haber estado algunas habitadas por el hombre (las ya conocidas de Ramales y la cueva El Salitre, en Riomiera), también han sido hallados restos del Oso de las Cavernas, extinguido hace 40.000 años, en la cueva de Los Osos cerca de Ajanedo.

 
     Recorrido de la ascensión, Al fondo, El Buciero de Santoña, Alisas y Alto de Bustriguado


Calzada de las Peñas






En esta ascensión es obligada la visita a la “Fresquera de Fiñumiga”, construida por la Real Fábrica de Cañones en 1764 para almacenar hielo, y que afortunadamente está bien conservada en un hayedo.
 
Parte alta de la Fresquera de Fiñumiga






Peñas Rocías y Mortillano, Peña Lavalle y Pico Mosquitero
 
 
Desde la cima, las vistas se extienden por la costa cántabra hasta la Cordillera Cantábrica, haciendo de este macizo uno de los mejores miradores de la región.
Santander detrás de Peña Cabarga
                                 

Ajanedo, en primer término. Bordillas y, al fondo, el Porracolina





Puerto de Lunada, a la izquierda.Pico La Miel, Collado Bernacho y Castro Valnera, a la derecha.
Valle glaciar de La Concha, en el centro de la imagen.













Fotografías realizadas el 16 de febrero de 2014

domingo, 12 de mayo de 2013

La Enguinza



El curso medio del río Miera, después de haber abandonado el valle de origen glaciar entre La Concha y Lunada, se adentra en un estrecho valle de gran belleza rodeando el macizo de Las Enguinzas, hasta abrirse a partir de Rubalcaba, y originando una zona de gran interés geológico, botánico y paisajístico. Además, la presencia humana desde la prehistoria, su adaptación al medio y el aprovechamiento del entorno, ha dejado con los siglos un legado artístico, cultural y etnográfico que marca su peculiaridad y la convierte en un lugar de gran interés para descubrir.


                                                  La Enguinza (964 metros) desde Noja
 


Calzada de las Peñas, desde Mirones a Castrejón y a la Fresquera de Fiñumiga









Calzada de las Peñas, construida por La Real Fábrica de Cañones
 










La instalación de los altos hornos de la Real Fábrica de Cañones de La Cavada, demandó gran cantidad de madera, especialmente de encina, para la elaboración de carbón vegetal con el que fundir el hierro. Durante los dos siglos de funcionamiento y el alto ritmo de fundición, además de la explotación del mineral a cielo abierto, requirió  una basta labor de tala en gran parte de Cantabria y comarcas burgalesas, especialmente próximas a la cuenca del Miera (por cuyas aguas eran bajados los troncos), además de la construcción de infraestructuras (caminos y resbaladeros). Como consecuencia de la deforestación, el paisaje de gran parte de la región cambió radicalmente favoreciendo, con la eliminación de arbustos y creación de pastizales, la expansión de la ganadería, principalmente la de montaña, a la que especialmente los Pasiegos supieron adaptarse desarrollando métodos y técnicas peculiares, la mayoría de las cuales siguen vigentes.







         Detalle de los restos de la Calzada de las Peñas, construida entre 1600 y finales de 1700 




         Mujer con el cuévano tradicional, de gran utilidad en la agricultura y ganaderia de ladera


                              La ganaderia de montaña tuvo que prescindir del uso de carros


La deforestación propició también con el tiempo una fuerte erosión del terreno que ha dado lugar a un paisaje característico. Las lluvias fueron arrastrando la capa de tierra ladera abajo de las montañas provocando en las zonas altas el afloramiento de la roca caliza y dejando a la vista las formaciones cársticas tan abundantes. Peña Pelada (nombre significativo), Peña Herrera y La Enguinza son tres de las cimas más representativas de esta espectacular zona.


                                                           Al fondo, el Porracolina


                         Desde la ascensión a la Enguinza, la silueta de El Castrejón (763 m),
                                    en primer término, oculta  la cara sur de Peña Pelada.
                                 Al fondo, Liérganes y la Peña El Castillo junto a Solares


                        Entre la calima se adivina Santander, la isla de Mouro y la costa se Somo.



                    La cumbre y los pastos y cabañas de Noja y, al fondo, el  valle del Pisuerga


                                                  En primer término, Peña Herrera.
                                                  Al fondo, de izquierda a derecha:
              Picón del Fraile, Pico La Miel (entre ambos el Puerto de Lunada) y Castro Valnera


                                                          Cabañas y dolinas de Noja







                                       Fotografias realizadas el 4 de mayo de 2013