lunes, 8 de agosto de 2016

Gigantes y molinos


Cuando Don Quijote, a lomos de Rocinante, recorría La Mancha en el relato de Cervantes se encontró con los molinos de viento. Su mente calenturienta los convirtió en gigantes y su espíritu novelesco de caballero andante le obligó a enfrentarse a ellos pese a las advertencias del fiel Sancho y el resultado fue un desafortunado combate en el que Don Quijote terminó maltrecho y magullado.

Y nosotros, quijotes de las montañas o “conquistadores de lo inútil” -como diría Lionel Terray-, nos empeñamos una y otra vez, como “Alonsos Quijanos” desoyendo las advertencias de los fieles escuderos que en el mundo han sido, en conquistar gigantes que plagan horizontes, en colonizar las máximas alturas de la tierra. Aunque a veces, contrariamente a lo que le sucede a Don Quijote, los gigantes se convierten en molinos, como sucede al llegar a una de las cimas mas altas de los Picos de Europa, Torre Blanca, donde, por encima de neveros perpetuos y abruptas peñas, aparece un molino de viento, pequeño y modesto pero desafiante de todos los vendavales.





























Colocación del buzón de cumbre en Torre Blanca el 15 de septiembre de 1977







En el mismo lugar en 1977 (Cuando se instaló el buzón con forma de molino) y en 2016






Fotografías realizadas el 23 de junio de 2016

domingo, 17 de julio de 2016

Del verdor de Pandébano a la caliza gris de la Oeste


Del verde exuberante que las nieves riegan por Pandébano, y la primavera llena de colores, para que el ganado disfrute de pasto fresco, hasta la áspera roca gris del “Rey de Picos” solo separan unas breves horas de camino.  Dos mundos tan distintos solo diferenciados por apenas los ochocientos metros de desnivel que separan ese collado y la Vega de Urriello por La Tenerosa y el Collado Vallejo. Nada que ver con los  mil ochocientos  empinados metros que salvaban antes los montañeros para llegar allí desde Puente Poncebos, pasando por la Canal del Tejo,  Bulnes, la Canal de Balcosín y la Canal de Camburero, ruta especialmente obligada en invierno para evitar los riesgos de las nieves y los hielos al atravesar los Picos desde Fuente Dé.  Comodidad ahora de camino y comodidad también de porteo para acceder al que nació como refugio de montaña –el Julián Delgado Ubéda- y que aligera notablemente el peso de las mochilas al proporcionar actualmente, sacrificando ambiente y camaradería montañera,  servicio de posada y comida caliente.
Y sobre la Vega, la inconfundible y sorprendente pared oeste del Picu. Y al mirarla con detalle, descubrir sucesivamente las múltiples figuras de escaladores que, largo a largo de cuerda, ascienden los 500 metros de imponente pared. Es que, de las innumerables rutas de escalada que ya tiene el Picu Urriellu por sus distintas caras, una decena de vías se encuentran en ésta pared, la oeste. Yo descubro, al menos siete cordadas, catorce personas, por distintas zonas aprovechan el buen tiempo reinante. Por las otras caras, otras cordadas intentan alcanzar también la cumbre simultáneamente.

(Haced click en las fotos para verlas ampliadas)














 El Bº El Castillo (Bulnes de Arriba). A la derecha la Canal del Tejo



                            Canal de Balcosín


 Canal de Balcosín y (a la izquierda, abajo) inicio de Camburero



                            El Picu Urriello desde el Collado Vallejo.
                            Abajo, en primer término, la senda y la Canal de Vallejo







                             La cara noroeste con el extraplomo de La Bermella


 El Neverón de Urriello

































                           La primera vez que contemplé "la oeste", 
                                       5 de septiembre de 1975


Fotografías realizadas el 9 de julio de 2016