jueves, 8 de noviembre de 2018

Del románico lombardo al 3D



O lo que es lo mismo, del siglo XI y las iglesias del románico catalán del valle de Bohí a la proyección digital por ordenador del siglo XXI que nos permite contemplar cómo eran las pinturas murales originales que decoraban las iglesias. Es en concreto el ábside de Sam Clemente de Tahull donde descubrir la grandiosidad y el colorido de la decoración original, en su mayoría desaparecida por saqueo y el resto trasladada al museo para evitar su desaparición total. En su lugar, los técnicos proteccionistas han reproducido con exactitud algunas de las pinturas, como los de la iglesia de San Juan de Bohí que permiten hacerse una idea de cómo fueron decoradas y su profusa simbología. Además de la arquitectura de los templos, llama la atención lo altas y esbeltas que son todas las torres campanario de estilo lombardo del valle, y que en su construcción cumplieron con el mismo canon, o proporción de medidas, de los minaretes, que consiste en que la altura es igual al perímetro.  


 Iglesia de San Clemente de Tahull


Aspecto actual del ábside de la nave central con una reproducción de las pinturas


Proyección digital para simular el aspecto original y poder apreciar lo espectacular del conjunto y los detalles de las pinturas



La población de Tahull desde el campanario de San Clemente con la torre de la iglesia de Santa María (al fondo a la izquierda)


 Iglesia de Santa María de Tahull


 Iglesia de San Juan de Bohí y reproducción de las pinturas















                          Iglesia de Santa Eulalia de Erill la Vall




Reproducción del conjunto escultórico del Descendimiento, cuyo original fue realizado en madera de álamo y que aún muestra restos de su policromía





 Iglesia de la Natividad de la Madre de Dios de Durro







Fotografías realizadas el 31 de agosto de 2018

sábado, 3 de noviembre de 2018

Entre cumbres y lagos



Siguiendo el recorrido por el Parque Nacional de Aguas Tortas y Lago San Mauricio (Parc Nacional d’Aigüestortes i Estany de Sant Mauric) alcanzamos los lagos altos, justo debajo de las cumbres de granito y pizarra que rozan los tres mil metros y que dan esa imagen y color peculiar. Montañas bien conocidas por montañeros y escaladores, algunas de grato recuerdo por ser mis primeras ascensiones pirenaicas, o símbolos del Parque como Els Encantats cuya característica silueta de sus cimas gemelas la hacen inconfundible para cualquiera. No fue este un día de ascensiones para contemplar paisajes desde lo alto, sino un recorrido entre cumbres y lagos enmarcado por los perfiles del Atmiges y sus agujas, Tuc Ratera, Pic del Portarró, la Roca de l’Estany... En cualquier caso, un deleite para los sentidos en un paraje de tranquilidad y casi soledad (muy escasa hoy en día por cualquier lado).



























Fotografías realizadas el 30 de agosto de 2018