Mostrando entradas con la etiqueta Liérganes. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Liérganes. Mostrar todas las entradas

jueves, 16 de mayo de 2013

Quinceañeros



El otro día le pedí a Toño que me hiciera una foto en la cumbre de La Enguinza. Tenía otra hecha en el mismo lugar hace 40 años. De regreso a casa, busqué la foto y apareció todo un pequeño reportaje de aquella ascensión, cuando éramos aún unos quinceañeros ansiosos de aventuras y escasos de pereza. Pese a lo jóvenes que eramos aquel 1976, ya habiamos pisado varias cumbres de los Picos de Europa. La zona de Liérganes-Riomiera era nuestra zona mas frecuentada, por eso no era la primera vez que subiamos esa montaña, incluso ya habíamos efectuado una ascensión  nocturna.

                                La Enguinza, 28 de enero de 1976




La Enguinza, 4 de mayo de 2013 
(Foto: Toño Moreno)
 


En realidad, aquellas fotos eran de hace 37 años y las anotaciones decían:
27 y 28 de enero de 1976
Con Pepe y Quique
Salimos a las 19 horas de Santander, ya de noche, en el autobús de San Roque de Riomiera. A las 20 y 20 de Mirones y llegamos a “La Cabaña” aproximadamente dos horas más tarde. Dormimos allí. El día 28 estuvimos mirando algunas simas y subimos a la Enguinza (961 m), que tenía mucha nieve debido al temporal de los días anteriores. Volvimos por Mirones a Liérganes andando.

       La Cabaña y primera parte herbosa de la ascensión.                                                                              Foto: Toño Moreno 2013




"La Cabaña" 


  Enero de 1976




                     Foto: Toño Moreno, 2013




Comienzo de la ascensión                                                           
Foto: Toño Moreno 2013

Comienzo de la ascensión                                                                                                                         Enero de 1976





Al fondo, Santander, Peña Cabarga y Liérganes                                                                                       Foto: Toño Moreno, 2013



Al fondo, Santander, Peña Cabarga y Liérganes.                                                                                      Enero de 1976




Última parte de la ascensión .                                   
 Foto: Toño Moreno, 2013




Última parte de la ascensión.                                                                                                                     Enero de 1976



En primer término, estribaciones de Peña Herrera. Al fondo, el Porracolina.                                        Foto: Toño Moreno, 2013




En primer término, estribaciones de Peña Herrera. Al fondo, el Porracolina.
                    Enero de 1976






                                                             Foto: Toño Moreno 2013

                                                               Enero de 1976

domingo, 17 de abril de 2011

Tetas y bomberos














No tuvieron que pensarlo mucho para poner nombre popular a estas montañas. Su silueta de busto femenino,  con sus dos monolitos cimeros vistos desde Liérganes,  se nos antoja lógico que así se llamen. Pero también tienen apellido: de la Pasiega. En honor a esta mujer luchadora que, trabajando de sol a sol por las laderas montañosas de las cuencas del Pas y del Miera, ejerció de madre y experta ganadera.  Sin duda también recordando a sus antepasadas, de pechos bien dotados, que adquirieron fama de amas de cría, emigrando algunas con sus retoños a la capital del reino para amamantar simultáneamente a los hijos de madres de mamas cicateras pero pudientes o nobles.


















A sus pies corre el Miera, río de truchas y leyendas, que atraviesa Liérganes por el puente que le dicen “Romano”. Pueblo donde “tomar las aguas” en su afamado balneario y donde, antaño cuando se cuidaba el detalle y la calidad,  era célebre su chocolate con churros, que hoy, salvo honradas excepciones, se ha convertido en un preparado excesivamente denso y pesado al estómago que nos hace añorar viejos tiempos.
Por cierto, Las Tetas de la Pasiega tienen nombre oficial, como cualquier montaña: Cotillamón (de 399 metros), a la izquierda, y Marimón (de 403 metros), a la derecha.







Nos acordamos de ellos cuando la catástrofe aparece en nuestra vida. La semana pasada ocurrió en Torrelavega. Varias familias se quedaron sin sus pertenencias y, lo más importante, sin su hogar. Pero ellos, los bomberos, intentaron durante varias horas impedirlo entre las llamas, el humo, los rescoldos y sobre las estructuras inseguras y dañadas. Calor, humo y cenizas… trabajo, entrega y compromiso.




¡Ah! Por último y si me permitís, os recomendaré una visita,  casi entre tinieblas por eso de que la luz no deteriore el papel. No os perdáis, si podéis acercaros, la exposición que se cuelga en la Fundación Botín de dibujos de Mariano Salvador Maella. Hasta el 5 de junio.