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miércoles, 10 de septiembre de 2014

A los Cuatro Vientos



Imposible ir mas al norte por tierras asturianas, aunque el Cabo de Peñas adentra la tierra en el mar tanto que, cuando se llega al borde del acantilado, hay que volver la vista hacia atrás, a un lado y al otro, para otear la línea de costa. Una costa plagada de islas e islotes, de puntas y playas, altos acantilados, ensenadas y playas. Un lugar sin duda complicado para navegar, aún está reciente el recuerdo del último naufragio,  donde La Herbosa y El Pegollo son la referencia que los patrones rodean, si vienen de poniente, para enfilar sus embarcaciones hacia la Punta de la Vaca y llegar de arribada a Luanco. No es de extrañar que desde antiguo se hicieran hogueras para señalizar el lugar, antecedentes del faro que ahora se yergue en lo alto desde el siglo XIX. Paisaje singular y espacio protegido por su riqueza geológica,  arqueológica y con especies animales y vegetales características del hábitat costero, supervivientes de una vida expuesta al salitre, a las galernas y a los Cuatro Vientos que señala la veleta en lo mas alto del faro.
 





















 
 
Fotografías realizadas el 7 de septiembre de 2014

lunes, 22 de agosto de 2011

Maldita puta guerra

Perdónenme, pero hay días en los que uno hace descubrimientos que le cabrean. No es nuevo maldecir la puta guerra, especialmente la depravada e injustificable Guerra Civil Española. Pero cuando tanta insensatez, crueldad y venganzas se asocian a nombres propios la sangre se altera especialmente. Y aún algunos se empeñan en alimentar ideologías trasnochadas de izquierdas y derechas, de rancios odios y rencores, de crímenes que se justifican por los asesinatos realizados por los contrarios ¡Qué desastre humano! ¡Qué desastre intelectual para un país! ¡Cuándo el hombre evolucionará hacia un ser más humano, más sabio, más ético!
Todo esto viene a que hoy he descubierto a un artista que me ha impactado. Disculpen mi ignorancia, especialmente mis vecinos asturianos, por no conocer la obra de Antón Rodríguez García, pintor y escultor al que la puta guerra, la Civil, truncó la vida con tan solo 26 años. Si sus dibujos son buenos y sus pinturas expresivas, sus esculturas no dejan indiferentes, más aún cuando sabes que las realizó un joven escultor al que los años le hubieran acercado seguramente a la genialidad. Su obra, además, es una interesante muestra etnográfica de la época, de su pueblo y sus personajes, de la moda y los atuendos, representados detalladamente. ¡Lástima de vida creativa tan breve!
 




Si viajáis cerca del asturiano Cabo de Peñas, no dejéis de visitar la localidad de Candás y su coqueto Museo Antón. Las fotos pertenecen a su web.