Recorrer las medinas en
las ciudades marroquís es imprescindible si se quiere conocer verdaderamente el
país. Todas comparten el diseño caótico y milenario de calles estrechas para
impedir que el sol entre por el día y así mantener la frescura que da la sombra.
Se encontraban dentro de la Kasbah (fortaleza) y rodeadas de murallas y con
puertas de acceso, que aún se conservan, para protegerse de ataques o saqueos. Laberintos
que invitan al visitante a explorar y descubrir sus rincones aunque, a veces,
tenga que volver sobre sus pasos al no tener continuación. En la medina de
Tetuán, con bastantes cuestas en su trazado al estar en la parte alta de la
ciudad actual, inscripciones en el suelo permiten una mejor orientación hacia
dónde ir. Hay zonas más concurridas, con muchas tienditas, o callejones
solitarios que dan acceso solo a las viviendas de sus moradores. Callejones
donde cada vivienda se adivina solamente por su puerta de entrada porque las
ventanas de sus dependencias se orientan en torno a un patio interior, acorde
con una tradicional y práctica arquitectura. Son el “casco antiguo” de cada
localidad y en cada una se respira su propia personalidad que la diferencia de
las otras, hasta el color de sus calles es distinto, como las azules de Chefchaouen,
las blancas de Esaouira, Asilah o Tetuán y de tonos ocre como la de Fez (la
mayor del mundo), Marrakech o Al Jadida y donde también se adivinan las épocas
que el transcurso de la historia ha dejado grabado en su carácter y su morfología
(distintas conquistas y dinastías árabes y bereberes, conquistas portuguesas, protectorado español, presencia
francesa,…). Las que se encuentran en la costa respiran el salitre del Atlántico y la medina de Moulay Idris es empinada por encontrarse en una colina y con escaleras en varias zonas. Transitadas desde la antigüedad por personas y burros de carga,
hoy en día solo alguna, como la de Marrakech, permite la circulación de
motocicletas. Es verdad que hay gran diferencia entre recorrer las que se
encuentran en ciudades turísticas o en las que no. En las primeras, entre los
productos de primera necesidad para los locales que ocupan alguna calle, hay
una gran oferta para el visitante ya sea en productos de artesanía, o locales de
hostelería (Riad) y, especialmente, puestos de suvenir y, por tanto, en sus
callejuelas siempre hay gran afluencia de turistas. En las otras, las
poblaciones sin tanto turismo, aun conservan su carácter local, un ambiente que
parece no haber cambiado en el tiempo y donde los comerciantes ofertan
principalmente los productos que demandan sus habitantes en el día a día.

Y después de esta
inmersión en la esencia marroquí, hay que descansar de tanto callejeo tomando
un té con hierbabuena en el Café Central, en Zoco Chico de Tánger (hay quien
afirma que es el mejor de todo Marruecos), mientras contemplamos el ir y venir
de la gente como hacían allí filósofos, artistas, escritores y bohemios
europeos y americanos en su época dorada.
Marruecos (4)
Fotografías realizadas del 2 al 15 de abril de 2024