jueves, 6 de noviembre de 2014

Altivo y árido paisaje



Cuando en pleno invierno la considerable capa de nieve suaviza el relieve de los Picos de Europa y le da su extraordinario aspecto alpino, es difícil imaginar el paisaje que se esconde debajo del manto blanco. Incluso cuando durante el verano abunda la roca caliza, pero los neveros permanecen por doquier, resulta difícil concebir una extensión tan grande sin arroyos y sin un ápice de vegetación, un inmenso pedregal con cimas que superan los 2600 metros de altura y hoyas cerradas, “Jous”, que engullen el agua de lluvia y deshielo hacia los abismos que se ocultan en su interior y surgen mas tarde por los manantiales de los verdes valle que circundan este macizo. Solo finalizado el verano, cuando sólo quedan las pequeñas manchas de nieve perenne y el sol reverbera en la piedra del corazón de estas montañas, por el Cerredo o por Llambrión y Torre Blanca, se hace evidente la sensación de inmensidad árida y rocosa, a la vez que la abrumadora impresión de alta montaña. Un caótico y espectacular karst donde los desniveles y la sucesión de lapiaces alargan las distancias. Cimas en equilibrio y paredes verticales, terreno de juego al fin y al cavo, de amantes de los horizontes amplios.

 Hoyo Sengros






 
 Torrecerredo


 Tiro Llago, Torre Blanca y Llambrión. A la derecha, Collada Blanca



Detalle del fondo del Hoyo Sengros




Montañeros recorriendo la arista desde el Llambrión a Torre Blanca




Montañeros en la cima de Tiro Llago




Crestería de la Torre del Hoyo Oscuro, Madejuno y Tiro Llago




 Fósiles en la roca caliza





Fotografías realizadas el 25 de octubre de 2014

 

martes, 21 de octubre de 2014

Del Agero al Agero



Dice la Real Academia Española que toponimia es “el conjunto de los nombres propios de lugar, de un país o de una región”. Nombres que en su gran mayoría, y salvo los que claramente han sido rebautizados con calificativos cristianos, son descriptivos y permiten conocer cómo es el lugar o cómo lo era en el pasado, especialmente en zonas rurales y en las montañas. Los que andamos de aquí para allá por esos lugares sabemos bien cómo, lamentablemente, cambian los nombres de los sitios dependiendo de la cartografía consultada, en algunos casos por error, falta de fidelidad de los autores o, simplemente, por no consultar a los habitantes de la zona, verdaderos herederos y guardianes durante generaciones de la riqueza toponímica. Desgraciadamente, la proliferación reciente de mapas, ya sea impresos o en internet, ha delatado inexactitudes con respecto a algunos de los términos usados hace treinta o cuarenta años.
Al sub-macizo del Agero, en los Picos de Europa, no le da nombre el Cueto Agero (1.026 metros), por muy espectacular que nos resulte su silueta vista desde Allende o Lebeña, sino el Pico Agero (1.352 metros), oculto a esa vista detrás y de mayor altitud, pero denominado en alguna cartografía con su otro nombre: Cueto de la Jontaniella.  En la misma zona, el Agerino es denominado también Cueto de Fontanilla y el Pico Pelea, Parijorcao. Confundir Cueto Agero con Pico Agero es por tanto bastante común.
 
 Cartografía del FEGA y Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente
Nombres aparte, esta zona menos conocida y por su inferior altitud castigada en menor medida por los rigores de la climatología de alta montaña, resulta de un gran atractivo para los amantes de la montaña y proporciona unas panorámicas distintas sobre las cumbres vecinas. Además, por las paredes que circundan el Cueto Agero (Resquilón, Pilar de Ubellis...) discurren una gran variedad de vías de escalada de distinta dificultad y longitud que lo han convertido en una atractiva zona de escalada.
 
El Cueto Agero y la canal vista desde el Desfiladero
Arriba, a la izquierda, ladera del Pico Agero


La Cabaña, refugio propiedad de la Federación Cántabra de Deportes de Montaña y Escalada
 
 
Espolón sur del Cueto Agero por donde se abrió la primera vía de escalada de ésta zona el 24 de junio de 1973 por los cántabros Javier Torralbo, Jesús Rodríguez y Ángel Cianca.



 El pueblo de Allende, punto de partida para ascender al Agero

Desde la canal de acceso, el pueblo de Allende y el desfiladero del río Deva con la carretera que comunica la costa con Liébana. Al fondo, la Cordillera Cantábrica.

 Los pueblos de Lebeña y Allende y el río Deva a vista de pájaro desde la cima del Cueto Agero



 Altos de las Verdina y Samelar. Al fondo, el Coriscao



Peña Sagra y el Pico La Ventosa desde la cima del Pico Agero.
Abajo, la cumbre del Cueto Agero sobre Lebeña

Peñarubia (de izq. a der. Linares, Navedo, Roza, Piñeres, Castillo de los Moros y Cicera).
Debajo, Desfiladero de La Hermida.



 Collado de Pelea

 Cabañes





 
 
Fotografías realizadas el 11 de octubre de 2014

jueves, 25 de septiembre de 2014

Subir a la cumbre y bajar al mar



“Apenas liberó la cuerda del descensor, ya sobre la pedrera en la base de la pared, y mientras recuperaba el último rápel, se imaginó saboreando una cerveza fresquita junto al mar. Tan solo unas horas antes, poco después del amanecer, había subido por la canal de La Celada hacia la cara sur. La escalada al Urriello se había dado bien y habían llegado a la cima muy pronto. Desde la cumbre se veía el mar, tan cerca que parecía estar a tiro de piedra, así que allí mismo decidió ir a la playa esa misma tarde”.
Y es que las cumbres de los Picos de Europa se reflejan en el Cantábrico y a las cimas y las paredes calizas llega el frescor de las olas cuando rompen en el acantilado. A veces, las nubes que se cargan de humedad en ese mar, encallan en las laderas y tapan con un telón ambos paisajes para no dejarnos ver el horizonte desde las alturas o privarnos del sol en la costa. Pero cuando se despeja, las cumbres y el mar forman el mismo paisaje y un escalador que baja del Picu por Cabrales, puede llegar a Llanes antes del atardecer. Es posible vivir en la misma jornada por las peñas de pastores y montañeros y en los acantilados y ensenadas de los pescadores.

















 
 
Fotografías realizadas el 20 de septiembre de 2014