lunes, 16 de enero de 2012

Monte Canales le llaman los del lugar

Allí donde se ocultan Musgosus y Tentirujos, donde el Trasgu duerme oculto por el día  sus tropelías nocturnas, donde el pícaro Trenti recela de las aguas del Erecia –“puru venenu pa él”-, allí, al fondo del valle y hasta el Cotero de Vallados y cerca de La Piedra Lucía, un bosque de hayas y robles, de acebos y musgos cubre el paisaje. El monte Canales le llaman lugareños y foráneos.
No me extrañaría, por lo frondoso del bosque, de esos cantábricos, que de enero a enero sirviera además para guardarse, no sólo el Oso, sino también, Gorilonas, Zorroclocos y Trapajones,  que cada Vijanera aparecen por Silió montando una gran mascarada.


Vaya el caminante en cualquier época del año que por Canales disfrutará del paseo. Ya sabe, troncos desnudos en invierno, frondosos y sombríos para el estío y ocres y dorados en otoño. Le harán compañía el correr del agua por los arroyos y el sonido, de vez en cuando, de la fauna que allí habita. Siempre lo encontrará enmoquetado de musgo, para que parezca de cuento y así vuele la imaginación y uno se imagine entre duendes, princesas y caballeros.





Si le sabe a poco la ruta entre árboles, remonte hacia Los Campíos y, por  brañas donde pasta el ganado y seles con refugios de pastores, lléguese hasta la Peña Orcenal. A sus pies verá el pueblo, el de carnaval tempranero, y todo el valle de Iguña, bien regado por el Besaya. Descendiendo, entre prados y establos, por Ramurero, si ya cae la tarde, verá el sol dorar crines y árboles y las chimeneas encenderse para ir calentando el puchero para la cena.  









Fotografías realizadas el 14 de enero de 2012





jueves, 12 de enero de 2012

Dos hermanas

Se le alegra a uno el espíritu cuando se tropieza con belleza, cuando se cruza con originalidad y creatividad, cuando algo atractivo te hace reaccionar los sentidos, especialmente si están adormecidos por la monotonía. Se agradece además ante tanta sobriedad y seriedad, ante tanta tecnocracia y tanta sensatez, tanto pensamiento calculado y políticamente correcto.
Si además trae aire fresco, viene libre de condicionamientos y tendencias, es descaradamente joven e independiente, miel sobre hojuelas.
Se alegra uno cuando descubre el talento de las nuevas generaciones, sus cualidades innatas y su interés por adquirir conocimiento. Recupera uno la fe en el ser humano que va perdiendo cuando una parte de la humanidad sufre injusticia, insolidaridad, penalidades… y con la pasibilidad –que es complicidad- de la otra parte. Mientras exista la sensibilidad el mundo puede mejorar.


Y sensibilidad es lo que tienen dos hermanas, Ángela y Elena, tan descaradamente jóvenes como promesas creativas. Tiempo al tiempo.
Una es palabra, extenso verbo, mínima expresión para  textos sublimes que nos deleitarán, ya lo hacen, negro sobre blanco.
La otra interpreta. Juega con la luz, con el instante, con el detalle. Mira el mundo con ojos bellos y nos regala lo que ve.
Las dos hacen poesía

Foto:  Elena Miranda Ibarra
Es difícil pensar con la cabeza llena de lluvia,
distinguir el olor de la tierra mojada
del sudor  de la almohada.
Cierra los ojos antes de ponerte a respirar.
Hemos olvidados que el acero una vez fue frágil,
que el “yo qué sé” y la obviedad
caminan de la mano, y que,
algún día,
la niebla formará el rocío
del que beberán todas

las esperanzas
Ángela Miranda Ibarra
http://ataraxiae.tumblr.com/
Tú me dices
niña,
niña,
niña…
Y yo te respondo:
¿qué?
¿qué?
¿qué…?
A veces tú y yo no tenemos medida.
Foto: Elena Miranda Ibarra

martes, 3 de enero de 2012

Agua y salitre, viento y espuma.

Aunque el anticiclón mantiene las borrascas alejadas, los vientos voltean el mar en el atlántico y las olas golpean con fuerza nuestra costa convirtiéndose en espuma  y pulverizando el aire de salitre.


Por el Cabo de Ajo, los acantilados se esconden entre las brumas que origina el constante abofeteo del mar, cuando las gotas de agua se mezclan con el viento costero, empapan los cantiles y borran el límite entre el océano y la tierra.

Un día más, un invierno más, una galerna o un temporal más la Isla de Mouro, enarbolando su torre farera en mitad del mar, resiste estoica  los embates del oleaje y las corrientes mientras miles de cámaras inmortalizan una vez más su silueta salpicada de marejada.




La mar ya no es agua, es espuma de sal que el viento eleva y empuja una y otra vez sobre las rocas para blanquear los cantiles. La mar ya no es agua, son ondas en continuo peregrinar, muros que avanzan por la superficie en frenética carrera hasta derrumbarse en la rompiente o intentar encaramarse en la costalera.
              
                   Fotografías realizadas en la mañana del 3 de enero de 2012


sábado, 24 de diciembre de 2011

Del Valnera al Coriscao

Del siglo pasado (5)
Cuando ya no quedan hojas en las quimas de los árboles y las nubes bajan al valle para ocultar el paisaje, las temperaturas bajan y los valles altos y la cordillera se adormecen para invernar. Ya hicieron acopio de leña los lugareños, como cada año por esas fechas, y se puso a buen recaudo la matanza para animar la tripa en los largos días de invierno, llenando bien la despensa si el chón fue hermoso. Entre el otoño y la primavera, cualquier día puede sorprender, bien con la luz especial del invierno, bien con un cerrado día de lluvia o con una gran nevada.
Por las pindias laderas de las montañas, desde el Valnera al Coriscao, los inviernos se hacen más intensos, más fríos, pero también dibujan paisajes espléndidos,  caminos espectaculares para recorrer y saciar el sincio de horizontes cambiantes de montañeros y caminantes.
Viejas imágenes estas que me devuelven aquellos paisajes, sin duda compensación a la ardua labor de digitalizar tan extenso archivo.



martes, 20 de diciembre de 2011

Mirando el mapa

Ya lo he dicho muchas veces. Me gusta volar. En globo aerostático con el aire, en parapente contra el aire, en helicóptero sentado en la puerta y con los pies colgando (afortunado de haber tenido la ocasión),… y en avión mirando por la ventanilla, “contemplando el mapa” porque a 16.000 pies se pierde el relieve y el paisaje se aplana, se convierte en un plano de líneas y colorines.
El tiempo del vuelo se me pasa rápido tratando de identificar pueblos y ríos, ciudades y montañas nevadas. Alguna vez aprovecho que llevo la cámara a mano para hacer más entretenido aún el viaje. Lástima que las ventanillas siempre estén ralladas y carentes de una transparencia total porque luego hay que contrastar  las fotografías para que se aprecien las imágenes.
Estas pertenecen a un recorrido desde Barajas a Parayas:

Manjirón y embalse del Villar (Madrid)

Maderuelo y embalse de Linares del Arroyo (Segovia)
Caleruega (Burgos)
Vega del arroyo de Fuentespino
 (Santa María de Mercadillo, Burgos)
 El característico Alto Pelao (1.339 mts),
cerca de Briongos de Cervera -en el lado derecho de la foto- (Burgos)
Cubillo del César -abajo- y Torrelara -arriba- (Burgos)

Mazueco de Lara (Burgos)
y aerogeneradores en el monte Casarejo (1.458 mts)

Sobrevolando la comarca de Revilla del Campo (Burgos)
Cuzcurrita de Juarros y la cantera de Valcavares (Burgos)

Temiño (en la comarca burgalesa de las Navas)
Arriba a la derecha, alineación de aerogeneradores

Espectacular paisaje junto a Melgosa de Burgos

Se aprecian las poblaciones de Valdeornedo, Arconada y
Bárcena de Bureba con su mina de caolín.

Os propongo un juego, localizar los sitios en fotos de satélite (google o sigpac). Será facil al tener ya las localizaciones. Vereis la diferencia con la foto aérea.

domingo, 18 de diciembre de 2011

Atardecer en el páramo

Páramos y llanos de castilla,  donde el horizonte se aleja y las estaciones varían los colores del paisaje, por donde la ruta lleva hacia el sur alejándose de la costalera verde y húmeda.  Caminos mil veces recorridos, unas de ida, otras de vuelta, bajo el sol o con la luna.
A veces, el atardecer alcanza al viajero antes que éste el destino. Alguna nube inoportuna oculta el sol advirtiendo que pronto desaparecerá. Entonces los campos brillan más, como resistiéndose a la pronta llegada de la oscuridad que tintará el cielo de intenso azul antes de apagarlo en definitiva noche.





Ojalá que cuando desande nuevamente el camino castellano, sea hacia el norte o sea hacia el sur, el viento no sople y la nieve no llene el paisaje y que si es durante la noche, la luna ilumine y si lo es durante el día, no sofoque el sol.

viernes, 9 de diciembre de 2011

De lejos se ve más claro...

…y desde lo alto más lejos:

Iglesia y pueblo de Isla. Faro del cabo de Ajo

Peña Cabarga. Al fondo a la derecha Peña Sagra y a la izquierda Alto Campoo
  

Playa de Noja, Punta de El Brusco, playa de Berria, monte Buciero y costa de Vizcaya


Argoños, Santoña, Laredo y al fondo monte Candina y Alto de Guriezo

(Fotografías realizadas el 8 de diciembre de 2011)