martes, 11 de diciembre de 2018

Libreros y artistas



Muchos libreros tenían que haber en la plaza Jemaa El Fna para que la mezquita de Kutubia llevara su nombre. Además, su minarete es el símbolo de Marakech y el edificio más alto de la ciudad. Construida en el Siglo XII sirvió de modelo a la Giralda de Sevilla y aunque ha perdido la mayor parte de la decoración exterior de pinturas y mosaicos es inevitable acercarse a contemplarla, solo los musulmanes pueden acceder al interior. Además, desde cualquier azotea de la ciudad se descubren minaretes de otras mezquitas como Mouassine, Mulay el Yazid, El Mansour, Ben Salah, Derb Baba Alí, … 
En la visita a esta ciudad hay una excepción que contrasta con su historia y la cultura árabe y bereber y que no debe perderse el viajero es el Jardín Majorelle, remanso de frescor durante el estío estival y de tranquilidad entre el bullicio de gente y circulación extramuros de la medina. Jardín botánico creado por el pintor francés Jaques Majorelle en torno a su casa Art Déco durante los años treinta y cuarenta, y que es restaurado, tras su muerte, por Yves Saint-Laurent en los años ochenta del siglo pasado.












































Fotografías realizadas del 29 de octubre al 2 de noviembre de 2018

viernes, 30 de noviembre de 2018

Mirando al techo



Aunque la medina de Marrakech ya justifica una visita a esta ciudad, callejearla explorando y curioseando proporciona además interesantes descubrimientos como antiguas casas restauradas y convertidas en museos. El de la Mujer, por ejemplo, con una muestra de intervenciones artísticas y audiovisuales. Obras vanguardistas que contrastan con el Marruecos mas tradicional. Visita obligada es la “Maison de la Photographie”, magnífica muestra histórica de fotografía etnográfica y retratos desde principios de siglo XX.  Es inevitable para los que ya anduvimos por estos lares hace cuarenta años, encontrar vídeos e imágenes que nos trasladan a esa época. Su terraza es además un magnífico mirador de las montañas del Atlas.  Después, descubrir entre los recovecos de los callejones el Museo de Mouassine, construcción del siglo XVI y XVII y antigua vivienda del pintor Abdelay Mellakh  del que mantiene una exposición permanente. Allí fuimos recibidos por Patrick Manach, presidente de la fundación que realizó la laboriosa y minuciosa restauración que permite la contemplación de los elementos decorativos (madera, pintura, artesonado, estuco…) de la casa y la douiria (estancias para invitados). Además, mediante un convenio con FHotoEspaña, colgaba en una de las salas la muestra fotográfica “Le Maroc, sur le vif” de nueve artistas marroquíes. Con la visita se incluía un concierto de música tradicional por la tarde para treinta personas en una las sus estancias que concluía con un té con pastas en la terraza.
































Mas multitudinaria es la visita al Palacio de Bahía. Construido por Si Moussa, gran visir del sultán a finales del siglo XIX con una superficie de ocho hectáreas, es el paso obligado de todos los visitantes y turistas. El recorrido permite conocer los jardines, el gran patio con la fuente central y la mayoría de las 150 habitaciones de las 4 esposas y las 24 concubinas de Abu Bou Ahmed, el esclavo negro que llegó a visir. Por cierto, la habitación de la esposa principal está rodeada de estancias para el servicio, el ropero, el calzado y los músicos, ciegos para que no pudieran verla. La profusa decoración de techos, arcos, ventanas y artesonados obliga a su recorrido prácticamente mirando al techo.














































A las Tumbas Saadíes se accede por un estrecho paso junto a la mezquita Moulay El Yazid, lo que permitió que permanecieran ocultas durante siglos. Comprende los restos de unos sesenta miembros de la dinastía Saadí en dos edificios. El mausoleo principal, espectacular, consta de tres salas, la central con doce columnas de mármol blanco de Carrara y el segundo es de forma cuadrada con dos salas laterales. En los jardines entre ambos se encuentran tumbas de soldados y sirvientes. 













   

Fotografías realizadas desde el 29 de octubre al 2 de noviembre de 2018