El viejo pirata pasa los días viendo romper las olas
contra los acantilados. Día tras día, junto a la ventana, contemplando el mar. Tal vez añorando las
singladuras de otros tiempos, quizá recordando el sonido de los aparejos y las
velas sacudidas por el viento… trago a trago, buscando en cada vaso el olor a
salitre, buscando los eternos horizontes del océano.
Siempre le encuentro en el mismo rincón, en la misma mesa
del mismo bar, donde yo, de vez en vez y de cuando en cuando, también acudo buscando el infinito horizonte, espumas de olas y siluetas de acantilado mientras
riego la garganta con esencias de lagar.
No hay comentarios:
Publicar un comentario